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13 de September, 2026 · Por Gustavo Pereda

Canasta básica subió 2,6% en agosto: qué hacer si tu sueldo no llega a $1,6 millones

Canasta básica subió 2,6% en agosto: qué hacer si tu sueldo no llega a $1,6 millones

El Beto me llamó el otro día. No para pedirme plata, eh. Me llamó para contarme que había hecho la planilla. El mismo Beto que hace tres años pagaba el mínimo de la tarjeta y me decía que eso era lo normal. Ahora me llama para contarme que la planilla le marcó que este mes se le fue la mano en el súper. Y me lo dice con una mezcla de bronca y alivio, porque al menos lo sabe. Eso es todo. Saber. Porque cuando no sabés, la canasta básica te pasa por arriba y ni te enterás.

Y esta semana se conoció el dato. Según Inforama, la Canasta Básica Total y la Canasta Básica Alimentaria subieron 2,6% en agosto. Una familia tipo necesitó más de $1,6 millones para no ser pobre. Y ojo con esto: la inflación general del mes fue del 1,7%. La canasta subió más que la inflación. Los alimentos y lo básico corrieron más rápido que el promedio. Eso es lo que duele.

Qué significa esto en tu cocina, no en el paper del INDEC

Vamos a traducirlo. La canasta básica pobreza INDEC es la línea que separa ser pobre de no serlo. Si tu familia tipo necesita más de $1,6 millones para cubrir comida, transporte, servicios, alquiler y un mínimo de todo lo demás, y vos estás por debajo de ese número, el INDEC te cuenta como pobre. No es una opinión. Es una medición.

Pero yo no te voy a hablar de estadísticas. Te voy a hablar de lo que veo en mi planilla y en la de la gente que me consulta. El 2,6% en alimentos no es un número abstracto: es que la carne subió, la leche subió, la verdura subió, y tu sueldo, si es que subió, subió menos. Ahí está el problema. No en el número. En la brecha.

Perón decía que la economía la controla el Estado o la controlan los consorcios. Y cuando los consorcios manejan los precios de la comida y el Estado mira para otro lado, el que paga el pato es el que labura. Eva lo dijo mejor que nadie: donde existe una necesidad nace un derecho. Y la comida es la primera necesidad. La primera. No hay libertad que valga con la heladera vacía.

El error que veo todos los días: mirar el total y no el detalle

Cuando la canasta sube, la reacción típica es mirar el total del gasto y asustarse. “Gasté un millón y medio este mes”. Y ahí queda todo. Un número grande que paraliza. Pero ese número no te dice nada útil. No te dice dónde se fue la plata. No te dice qué recortar. No te dice nada.

Lo que te dice algo es el detalle. Cuánto gastaste en carne. Cuánto en lácteos. Cuánto en limpieza. Cuánto en delivery. Cuánto en esas compras chicas que no registrás. Ahí está la información. Ahí está el mapa.

Yo aprendí esto de la peor manera. A los treinta estaba endeudado con tres tarjetas y un descubierto que no entendía. Pagaba el mínimo de una con el límite de la otra. Esa rueda que no termina nunca. Una noche me rebotó una compra en el súper delante de mi señora. Me quería morir. Llegué a casa, me senté en la cocina, agarré un cuaderno Gloria y anoté todo lo que debía y todo lo que entraba. Me dio vergüenza y me dio alivio. Por primera vez lo veía claro, en una hoja. De ese cuaderno salió mi primera planilla. Tardé dos años en salir, centavo a centavo. Pero salí.

Y lo que aprendí es esto: no podés pelear contra un 2,6% si no sabés cuánto gastás. No podés ajustar lo que no medís.

El método: qué hacer esta semana con este dato

No te voy a decir que con una planilla vas a dejar de ser pobre. Sería mentirte. Lo que te voy a decir es que con orden vas a saber exactamente dónde estás parado, y eso te cambia la cabeza. Y con la cabeza cambiada tomás mejores decisiones. Eso es todo lo que prometo.

Paso uno: separá lo fijo de lo variable. Lo fijo es alquiler, servicios, colegio, transporte. Lo variable es comida, limpieza, gustos. La canasta básica sube sobre todo en lo variable. Ahí tenés que mirar.

Paso dos: durante treinta días, guardá todos los tickets. Todos. Hasta el de la golosina. Los metés en una latita, en un sobre, donde sea. A fin de mes los cargás. Yo uso una planilla de Google Sheets, pero arranqué con un cuaderno Gloria y el método es el mismo que me enseñó mi vieja con sobres de papel madera.

Paso tres: dividí el gasto de comida en tres o cuatro categorías. Carnes, lácteos, verdulería, almacén. No más. Con eso ya ves dónde se te va la plata. Y ahí decidís. No antes.

Paso cuatro: fijate cuánto de tu ingreso se va en comida. Si es más del 35%, estás en zona de riesgo. No es una regla universal, es una referencia que uso con la gente que me consulta. Si estás ahí, hay que ajustar. Y el ajuste no es dejar de comer. Es cambiar la composición: menos carne vacuna, más pollo, más legumbres, más verduras de estación. Eso no es un consejo de nutricionista, es sentido común de cocina argentina.

Paso cinco: pagate a vos primero. Aunque sea poco. Aunque sean cinco mil pesos. Antes de pagar cualquier cosa, separá algo. Ese es el fondo de emergencia. Tres a seis meses de gastos es la meta, pero se empieza con lo que puedas. Aburrido, lo sé. Por eso funciona.

Si querés ver cómo venía la canasta en meses anteriores, te dejo la nota donde analicé la canasta en $1.564.716. Y si querés entender cómo se relaciona esto con la inflación general, acá te explico el dato de inflación de agosto.

Lo que me calienta de todo esto

Que la canasta suba más que la inflación no es un accidente. Es una decisión. Alguien decidió que los alimentos pueden subir más que el promedio. Alguien decidió que el ajuste lo pague el que come. Y eso, para mí, es la “patria financiera” de la que hablaba Perón. La especulación le gana a la producción. El que remarca le gana al que labura.

Y mientras tanto, te dicen que la inflación baja. Y baja, puede ser. Pero la comida no baja. Y la comida es lo primero que necesitás. No hay “libertad” que te llene la heladera.

Ojo con esto: no te estoy diciendo que no sirva el dato de inflación. Sirve. Pero el número que a vos te importa es el de la góndola, no el del promedio. Y ese número no lo publica nadie. Lo medís vos, con tu ticket en la mano.

La tabla de impacto real

PARA QUIÉN ES ESTO QUÉ TENÉS QUE HACER
Familia tipo con hijos
Dos adultos, dos chicos, un ingreso o dos que no llegan
Anotá todo lo que gastás en comida durante una semana. Sin excepción. Al final de la semana, mirá el total y dividilo por siete. Ese es tu número real de alimentación diaria.
Jubilado o jubilada
Ingreso fijo que no acompaña la suba de precios
Revisá si te corresponde algún refuerzo o bono. Consultá en ANSES con tu CUIL. Y armá una lista de compras semanal antes de salir, con presupuesto máximo.
Monotributista o trabajador informal
Ingreso variable, sin aguinaldo ni paritarias
Separaté un porcentaje fijo de cada cobro para comida. Aunque sea el 30%. Ese monto no se toca para otra cosa. Si un mes entra menos, comés menos variado, pero no te endeudás.
Cualquiera que quiera saber dónde está parado
No importa el ingreso, importa el orden
Hacé la cuenta: sumá todo lo que entra en tu casa este mes. Después sumá todo lo que gastás en comida. Si la comida se lleva más de un tercio, tenés que ajustar algo. No mañana. Esta semana.

Preguntas que me hacen siempre

¿Qué es exactamente la canasta básica?

Es un conjunto de bienes y servicios que el INDEC mide para establecer la línea de pobreza. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) cubre solo comida. La Canasta Básica Total (CBT) suma transporte, servicios, vivienda, educación y otros gastos mínimos. Si tu ingreso no llega a la CBT, el INDEC te cuenta como pobre.

¿Por qué la canasta subió más que la inflación?

Porque los alimentos y los servicios básicos tienen sus propias dinámicas de precio. Según Inforama, en agosto la canasta subió 2,6% y la inflación general fue del 1,7%. Eso significa que lo básico se encareció más que el promedio. Y lo básico es lo que no podés dejar de comprar.

¿Con una planilla dejo de ser pobre?

No. Sería mentirte si te dijera eso. La planilla no te da plata. Lo que hace es mostrarte a dónde se va la que tenés. Y con esa información tomás mejores decisiones. Eso no te saca de la pobreza, pero te ordena. Y el orden es el primer paso.

¿Cuánto debería gastar en comida?

No hay un número fijo que sirva para todos. Como referencia, si la comida se lleva más del 35% de tu ingreso, estás en zona de riesgo. Pero depende de cuántos son en tu casa, dónde vivís y qué comen. Lo que importa es que lo midas y sepas tu número.

¿Sirve el dato del INDEC si yo no llego a fin de mes?

Sirve como referencia. Te dice si estás por encima o por debajo de la línea. Pero el número que a vos te importa es el de tu propia planilla. El INDEC te da el promedio. Vos necesitás tu número real. Y ese lo sacás midiendo.

¿Qué hago si mi sueldo no alcanza ni para la canasta alimentaria?

Primero, no te culpes. No es que gastás mal. Es que no alcanza. Ahí entran otras herramientas: consultar en ANSES si te corresponde alguna ayuda, ver si podés acceder a comedores comunitarios o ferias populares, y organizarte con otros. El orden ayuda, pero no resuelve la falta de ingreso. Eso es otra discusión, y es política, no planilla.

El desafío de esta semana

No te pido que hagas una planilla completa. Te pido una sola cosa: durante los próximos siete días, guardá todos los tickets de comida. Todos. Los metés en un sobre, en una latita, donde sea. Al final de la semana, sumalos. Ese número es tu punto de partida. No para juzgarte. Para saber. Porque lo que no medís, no lo podés cambiar.

Y si querés ir más allá, armá la planilla completa. Con lo que entra y lo que sale. Como hice yo con el cuaderno Gloria. Como hizo el Beto en una servilleta del bar. Como hacía mi vieja con los sobres de papel madera. No es magia. Es orden. Y el orden, a fin de mes, se nota.

Esto es educación financiera para ordenarte, no asesoramiento personalizado; tus números y tu realidad los ves vos.


Gustavo Pereda

Gustavo Pereda
Ahorro y presupuesto. Salió de deudas con método y planilla. Educación financiera, no asesoramiento.
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Escrito por Gustavo Pereda

Gustavo Pereda tiene 48 años y vive en Villa Crespo. No es economista ni contador: su escuela fueron tres tarjetas en rojo de las que salió a fuerza de planilla y método, peso por peso, en dos años. Hace veinte años ordena la economía de su casa —y la de medio barrio— con la idea que le enseñó su vieja, la Tota, con sobres de papel madera: "la plata se cuida sola si la mirás todos los días". Escribe sobre ahorro, presupuesto y salir de deudas sin vender humo: no promete riquezas, promete orden. Mira la economía desde el laburo y la producción, con los datos siempre por delante de la opinión. (Hace educación financiera, no asesoramiento personalizado; no es asesor matriculado. Columnista de FinanzasLatam, con asistencia de IA.)

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