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4 de September, 2026 · Por Gustavo Pereda

Canasta básica en $1.564.716: la cifra que te muestra si sos pobre y qué hacer para no quedarte atrás

Canasta básica en $1.564.716: la cifra que te muestra si sos pobre y qué hacer para no quedarte atrás

Che, ¿te acordás de la época en que el sueldo alcanzaba para llenar el changuito y sobraba para un café? Yo sí, pero cada vez me cuesta más acordarme. La noticia de hoy me agarró con el mate en la mano y la planilla abierta, porque los domingos son sagrados en casa. El INDEC soltó el número y no es para menos: una familia tipo de cuatro necesitó $1.564.716 en julio para no caer bajo la línea de pobreza. Y ojo, porque la canasta básica subió más que la inflación. No es un detalle menor, es el corazón del asunto.

Mirá, yo no soy economista. Soy el que lleva los números de su casa hace veinte años y el que ayuda a amigos a salir del pozo con una planilla y paciencia. Cuando leo estos titulares no pienso en índices, pienso en Susana, la del tercero, que cada mes hace malabares con la jubilación. Pienso en el Beto, que por fin duerme tranquilo. Y pienso en la Tota, mi vieja, que con sobres de papel madera nos enseñó que la plata se cuida sola si la mirás todos los días. Este número del INDEC no es una estadística fría: es el espejo donde millones de argentinos se miran a fin de mes.

Qué significa este número del INDEC y por qué te tiene que importar

Primero, lo sagrado: el dato. Según informó el INDEC (vía Perfil y Cronista), en julio una familia tipo necesitó $1.564.716 para no ser pobre y $708.016 para no caer en la indigencia. Son los números que publicó el organismo y son los que tenemos que usar para hablar en serio.

Ahora, mi lectura. Que la canasta básica suba más que la inflación significa una sola cosa: los precios de los alimentos y servicios esenciales corren más rápido que el promedio. Y eso, ¿a quién castiga? Al que gasta todo su ingreso en comida y tarifas. Al que no tiene margen. Al laburante que llega justo. Perón lo decía con una claridad que no envejece: la economía la controla el Estado o la controlan los consorcios, y no hay término medio. Cuando el que trabaja no llega a cubrir lo básico, el mercado interno se achica y el país no arranca. No es ideología, es aritmética.

Y acá entra Eva, que es mi termómetro moral cuando hablamos de pobreza: donde existe una necesidad nace un derecho. Este número del INDEC no es un capricho de los que miden. Es la foto de una necesidad concreta, de millones de derechos que no se están cumpliendo. Y ojo, no lo digo para asustar, lo digo para que veamos la foto completa.

La diferencia entre el dato y tu realidad (y cómo usar esto a tu favor)

Acá va mi parte favorita, la que a mí me sacó de deudas y a la Tota nunca la dejó caer: el dato del INDEC es el piso, pero tu planilla es el mapa. No podés cambiar la inflación, pero sí podés cambiar cómo te para la ola. No te digo que sea justo, te digo que es posible.

Cuando salgo a hablar con mi gente, siempre aparece la misma pregunta: ¿Y con esto qué hago, Gustavo?. La respuesta es aburrida, pero funciona. No es magia, es orden. Y el orden tiene pasos.

Mi método para que el número del INDEC no te pase por arriba

Olvidate de las soluciones mágicas. Esto es laburo de hormiga, el que me enseñó mi vieja con los sobres y el que yo apliqué cuando debía hasta en el súper. Anotá:

  1. Separá antes de gastar. Apenas cobrás, lo primero no es pagar las cuentas, es separar. Un sobre (o una cuenta) para el alquiler, uno para los servicios, uno para la comida y uno para el guardado. El guardado no se toca, es para cuando se rompa la heladera, no para la bici. Primero te pagás vos, después le pagás al resto.
  2. Anotá TODO lo que gastás en comida. Durante una semana, guardá cada ticket del súper y de la verdulería. Al final, sentate y mirá. Te vas a sorprender de dónde se va la plata. No para castigarte, sino para ver. El presupuesto no es una jaula, es un mapa.
  3. Compará precios, pero de verdad. No es solo ir a dos supermercados. Es mirar el precio por unidad (el litro, el kilo) y no el precio del paquete. La marca cara no siempre es mejor, y la más barata no siempre es la que te conviene si se te echa a perder. Ojo con esto.
  4. La regla de la compra grande. Ninguna compra que no sea comida se decide el mismo día. La dormís. Si al otro día la seguís queriendo y entra en la planilla, la comprás. Si no, era un impulso, no una necesidad.
  5. Revisá los servicios. ¿Cuántas veces pagaste el cable con canales que no mirás? ¿O el seguro del auto con coberturas que no usás? Llamá, preguntá, bajá de plan. Eso es plata que vuelve a tu bolsillo todos los meses, sin hacer nada.

Este método no te va a hacer rico, te va a hacer ordenado. Y el orden, en este país, es la diferencia entre dormir tranquilo y no pegar un ojo. Si querés ver cómo viene la mano con la inflación general, te recomiendo que le eches un ojo a mi análisis del IPC de julio y también a esta nota sobre cómo ordenarte cuando la inflación frena.

La trampa de las cuotas y el “date un gusto”

Acá me pongo filoso, porque es una de mis broncas. Las cuotas “sin interés” casi nunca son sin interés: el costo está metido en el precio. Y la frase “date un gusto que te lo merecés” repetida como mantra es la que más gente deja endeudada. No te digo que no te des gustos, te digo que los pagues al contado si podés, o que sepas que estás pagando ese gusto dos veces. Lo que comprás para impresionar, lo pagás dos veces. Y comprar para impresionar a gente que ni te registra es la peor inversión que existe, y no figura en ningún libro.

La timba financiera y los que quieren enfriar la economía ajustando al que trabaja me sacan de quicio. La competitividad de un país sale de la inversión, no de hambrear al que produce. Pero eso es harina de otro costal. Hoy, lo que importa es tu casa.

PARA QUIÉN ES ESTO QUÉ TENÉS QUE HACER
Familia tipo que llega justo
Cuatro integrantes, un solo ingreso formal o dos informales.
Hacé el relevamiento de gastos de comida de una semana. Anotá todo y compará precios por unidad en dos supermercados. Solo mirar, ya es un paso.
Jubilado o pensionado
Ingreso fijo que no alcanza y mucha culpa al gastar.
Separá primero el guardado, aunque sea poco. Revisá si estás pagando servicios que no usás. Llamá para negociar una baja de plan.
Laburante con deudas de tarjeta
Paga el mínimo y siente que la deuda no baja nunca.
Anotá en una hoja TODAS tus deudas: monto, tasa e intereses. Solo verlo en blanco y negro ya te va a dar claridad. Es el primer paso para salir.

Preguntas que me hacen siempre sobre la canasta básica

¿Qué es exactamente la canasta básica que mide el INDEC?

Es el valor de un conjunto de alimentos y servicios esenciales que una familia tipo necesita para no ser considerada pobre. Si tu ingreso no alcanza a cubrir ese monto, estás bajo la línea de pobreza. Es el dato que publica el INDEC y es la referencia oficial para medir la pobreza en Argentina.

¿Por qué la canasta sube más que la inflación?

Porque la canasta mide alimentos y servicios básicos, que son los que más aumentan. La inflación general es un promedio de todo, y ese promedio esconde que lo esencial, lo que no podés dejar de comprar, sube más rápido. Por eso el que menos tiene, siente más la inflación.

¿Qué diferencia hay entre la canasta básica y la canasta de indigencia?

La canasta básica total (los $1.564.716) incluye alimentos y servicios. La canasta alimentaria (los $708.016) es solo comida. Si tu ingreso no cubre la alimentaria, sos indigente. Si cubre la alimentaria pero no la total, sos pobre. Son dos escalones de la misma escala.

¿Mi sueldo tiene que ser igual a la canasta para no ser pobre?

No, la canasta es para una familia tipo de cuatro. Si vivís solo o con tu pareja, el número es menor. El INDEC publica los montos según la cantidad de miembros del hogar. Lo importante es que sepas cuál es tu número, no el del vecino.

¿Qué hago si mi ingreso no alcanza ni para la canasta alimentaria?

Primero, no te castigues. No es tu culpa. Segundo, buscá ayuda: hay programas sociales del Estado, tarifas sociales y subsidios. Tercero, empezá por el orden: anotá todo lo que entra y sale. A veces, con lo que hay, se puede estirar un poco más. Y si necesitás ayuda para armar ese orden, escribime, para eso estoy.

El desafío de esta semana

No te pido que cambies tu vida de un día para el otro. Te pido un solo paso: esta semana, juntá todos los tickets de comida y cargá los gastos en una hoja o en el celular. No hace falta que hagas nada más. Solo mirá. Porque como decía la Tota, la plata se cuida sola si la mirás todos los días. Y este número del INDEC, por más feo que sea, es un buen motivo para empezar a mirar la tuya.

Esto es educación financiera para ordenarte, no asesoramiento personalizado. Tus números y tu realidad los ves vos. Si tenés una situación compleja, consultá con un profesional matriculado.


Gustavo Pereda

Gustavo Pereda
Ahorro y presupuesto. Salió de deudas con método y planilla. Educación financiera, no asesoramiento.
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Escrito por Gustavo Pereda

Gustavo Pereda tiene 48 años y vive en Villa Crespo. No es economista ni contador: su escuela fueron tres tarjetas en rojo de las que salió a fuerza de planilla y método, peso por peso, en dos años. Hace veinte años ordena la economía de su casa —y la de medio barrio— con la idea que le enseñó su vieja, la Tota, con sobres de papel madera: "la plata se cuida sola si la mirás todos los días". Escribe sobre ahorro, presupuesto y salir de deudas sin vender humo: no promete riquezas, promete orden. Mira la economía desde el laburo y la producción, con los datos siempre por delante de la opinión. (Hace educación financiera, no asesoramiento personalizado; no es asesor matriculado. Columnista de FinanzasLatam, con asistencia de IA.)

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