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20 de June, 2026 · Por Gustavo Pereda

Salir de Deudas en Argentina: Guía Práctica para Liberarte

Salir de Deudas en Argentina: Guía Práctica para Liberarte

Me acuerdo de la noche en que me rebotó una compra en el súper. Delante de mi señora, con la tarjeta que sabía que estaba al límite pero necesitaba la leche y el pan. La cara de ella, la mía, el silencio en la fila. Esa noche me senté en la cocina, agarré un cuaderno Gloria y anoté TODO lo que debía y todo lo que entraba. Me dio vergüenza y me dio alivio: por primera vez lo veía claro, en una hoja. De ese cuaderno salió mi primera planilla. Tardé dos años en salir, centavo a centavo. Y acá estoy, para contarte que se puede, pero con método, no con magia.

Si llegaste hasta acá buscando salir de deudas en Argentina guía que no te venda humo, estás en el lugar correcto. No soy economista ni contador. Soy Gustavo, un vecino de Villa Crespo que aprendió a ordenar su plata a las piñas, y que desde entonces ayuda a otros a hacer lo mismo. Esto no es un manual de finanzas corporativas: es lo que funciona en una casa argentina, con inflación, con sueldos que corren atrás y con la tentación de la cuota fija.

Primero, un espejo: ¿en qué deuda estás?

Antes de cualquier plan, necesitás saber qué tipo de deuda tenés. No es lo mismo deberle al banco que a un amigo, ni tener una cuota fija que un préstamo prendario. Perón decía que la economía la controla el Estado o la controlan los consorcios, y acá aplica: si no controlás vos tus deudas, ellas te controlan a vos. Hacé una lista, como hice yo esa noche, con tres columnas: a quién le debés, cuánto (en pesos, al día de hoy), y a qué tasa o interés. No te asustes si el número es grande. El miedo no paga deudas, el orden sí.

Mi método para salir de deudas (el que usé yo y el Beto)

El Beto, mi compañero de laburo, vivía pagando el mínimo de la tarjeta. Convencido de que era lo normal. Un día le armé la planilla en una servilleta del bar. Hoy no debe nada y me jode que ahora el ordenado es él. Acá va el método, paso a paso, como lo haría con vos en la cocina, con el mate de por medio.

Paso 1: Pará la bola de nieve

Si estás pagando el mínimo de una tarjeta con el límite de otra, frená. Esa rueda no termina nunca. Lo primero es no generar más deuda mala. Congelá las tarjetas (literal, metelas en un tupper con agua al freezer si hace falta) y no saques nuevos préstamos para pagar viejos. Mi cuñado hacía eso: pedía un préstamo para pagar otro, y otro. Con él aprendí que sin cambiar la cabeza no alcanza ninguna planilla. El problema casi nunca es la matemática, es la decisión de parar.

Paso 2: Anotá todo (sí, todo)

Agarrá un cuaderno, una planilla de Google Sheets, lo que tengas. Anotá cada deuda: monto total, tasa, cuota mínima, fecha de vencimiento. Después anotá todos tus ingresos, mes a mes. No mientas, no redondees para abajo. La verdad de los números es la única que te va a sacar. Mi vieja, la Tota, manejaba una casa de cinco con sueldo de uno y nunca debió un peso. Tenía sobres de papel madera: uno para la luz, uno para el gas, uno para la comida, uno para el guardado. Cuando un sobre estaba vacío, se acabó. Ese método, adaptado a una planilla, es el mismo que uso hoy.

Paso 3: Elegí una estrategia: avalancha o bola de nieve

Dos formas de atacar las deudas. La avalancha: pagá primero la deuda con la tasa más alta (la que más intereses te come). La bola de nieve: pagá primero la más chica, para tener una victoria rápida y agarrar envión. Las dos funcionan. Elegí la que te mantenga motivado. Yo usé la bola de nieve: saldar una deuda chica me dio la fuerza para seguir con la grande.

Paso 4: Negociá, siempre negociá

Llamá a cada acreedor. Bancos, tarjetas, financieras. Deciles que querés pagar pero no podés con los intereses. Pedí una quita, un plan de pagos fijo, una refinanciación. Muchas veces te dan una mano si ven que querés pagar. No tengas vergüenza: la vergüenza la tienen ellos por prestarte plata al 150% anual. Si no sabés por dónde empezar, consultá con un abogado especialista en defensa del consumidor o con un contador de confianza.

Paso 5: Presupuestá, pero en serio

Acá va la regla que me cambió la vida: primero te pagás vos, después le pagás al resto. Antes de gastar en cualquier cosa, separá un porcentaje para tu fondo de emergencia (tres a seis meses de gastos, en algo que puedas tocar rápido) y otro para pagar deudas. Después, con lo que queda, vivís. No al revés. El presupuesto no es una jaula, es un mapa. Si querés una guía más detallada de cómo armarlo, acá te dejo el paso a paso que uso yo.

Paso 6: Generá ingresos extra (sin volverte loco)

Salir de deudas es más rápido si entra más plata. Pero ojo: no te fundas la salud ni la familia. Buscá algo que puedas hacer sin quemarte: vender algo que no usás, hacer un laburo freelance, dar una clase de lo que sabés. Yo, en su momento, arreglaba computadoras los fines de semana. No me hice rico, pero me ayudó a tapar el pozo más rápido. Si querés ideas, acá hay algunas que funcionan sin vueltas.

Los errores que pagué caro (y que no quiero que repitas)

Cuando empecé a ordenarme, cometí varios errores. Te los cuento para que no los pagues vos.

Tabla de impacto real: a quién le sirve esto y qué hacer

PARA QUIÉN ES ESTO QUÉ TENÉS QUE HACER
El que debe en una o dos tarjetas
Tiene deuda de consumo, no hipotecaria, y puede pagar una cuota fija cada mes
Congelá las tarjetas, armá la lista de deudas, llamá al banco para negociar un plan de pagos fijo. Arrancá con la deuda más chica.
El que debe en varias tarjetas y préstamos
Tiene deudas dispersas, paga mínimos y no llega a fin de mes
Pará de generar nueva deuda. Anotá todo. Priorizá la deuda con la tasa más alta. Buscá consolidar en un solo pago si conseguís una tasa mejor.
El que debe a un amigo o familiar
Deuda informal, sin interés, pero que pesa en la relación
Poné un plan de pagos por escrito, aunque sea en un papel. Pagá aunque sea poco cada mes. La confianza se recupera con hechos, no con promesas.

Preguntas frecuentes sobre salir de deudas en Argentina

¿Conviene pagar la deuda con un préstamo personal?

Solo si la tasa del préstamo es menor que la de la deuda actual. Y solo si estás seguro de que no vas a usar el préstamo para gastar de nuevo. Si no, es cambiar de acreedor, no salir de deudas.

¿Qué hago si no puedo pagar ni el mínimo de la tarjeta?

Llamá al banco YA. Pedí una refinanciación o un plan de pagos. Si no llegás a un acuerdo, consultá con un abogado especialista en defensa del consumidor. No dejes que la deuda crezca sola.

¿Es mejor pagar la deuda más grande o la más chica primero?

Depende de tu cabeza. Si necesitás una victoria rápida para motivarte, empezá por la más chica (bola de nieve). Si querés optimizar intereses, empezá por la de tasa más alta (avalancha). Las dos funcionan.

¿Puedo salir de deudas si gano poco?

Sí, pero más lento. Lo importante es el orden, no el ingreso. Con un presupuesto ajustado y disciplina, se sale. Mi vieja lo hizo toda la vida con un sueldo mínimo. No es fácil, pero es posible.

¿Qué pasa si no pago una deuda?

Te van a cobrar intereses, te van a llamar, te van a mandar al Veraz o al BCRA. A la larga, te pueden embargar el sueldo o la cuenta bancaria. No es un juego. Mejor negociar que esconderse.

¿Necesito un contador o un abogado para salir de deudas?

No necesariamente. Para deudas chicas, con orden y negociación alcanza. Para deudas grandes o embargos, sí, buscá un profesional. No te mandés solo si el problema es grande.

El desafío de esta semana

No te voy a pedir que arregles todo en un día. Arrancá con esto: esta semana, agarrá un papel o abrí una planilla y anotá TODAS tus deudas. Monto, tasa, cuota, vencimiento. No juzgues, no te asustes. Solo anotá. Ese papel es el primer paso para salir. Si querés, mandámelo por mensaje (sin datos personales) y lo revisamos juntos. Pero el primer paso lo das vos.

Y acordate: la plata se cuida sola si la mirás todos los días. Como decía mi vieja, la Tota.

Esto es educación financiera para ordenarte, no asesoramiento personalizado. Tus números y tu realidad los ves vos. Para decisiones grandes, consultá con un profesional matriculado.

Gustavo Pereda
Escrito por Gustavo Pereda

Gustavo Pereda tiene 48 años y vive en Villa Crespo. No es economista ni contador: su escuela fueron tres tarjetas en rojo de las que salió a fuerza de planilla y método, peso por peso, en dos años. Hace veinte años ordena la economía de su casa —y la de medio barrio— con la idea que le enseñó su vieja, la Tota, con sobres de papel madera: "la plata se cuida sola si la mirás todos los días". Escribe sobre ahorro, presupuesto y salir de deudas sin vender humo: no promete riquezas, promete orden. Mira la economía desde el laburo y la producción, con los datos siempre por delante de la opinión. (Hace educación financiera, no asesoramiento personalizado; no es asesor matriculado. Columnista de FinanzasLatam, con asistencia de IA.)

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