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24 de August, 2026 · Por Gustavo Pereda

Brecha entre tasas de créditos y plazos fijos: la más amplia en 14 años, ¿qué hago?

Brecha entre tasas de créditos y plazos fijos: la más amplia en 14 años, ¿qué hago?

Che, ¿te acordás de la época en que pedir un préstamo personal era casi un trámite? Ibas al banco, firmabas y listo. Bueno, eso se terminó. Y no lo digo yo, lo dicen los números del BCRA que publicó Los Andes hoy: la mora en créditos a familias pasó del 2,5% al 12,8% en apenas 20 meses, y la brecha entre lo que te cobran por prestarte y lo que te pagan por guardar la plata es la más amplia en 14 años.

Ojo con esto, porque no es un dato más. Es la foto exacta de lo que está pasando: el que necesita plata para llegar a fin de mes la paga cada vez más cara, y el que tiene un mango ahorrado, cada vez cobra menos por prestarlo. Es la receta perfecta para que el que está justo, quede más justo todavía.

Yo no soy economista, ya lo saben. Soy el que hace 20 años lleva la economía de su casa al peso y ayuda a amigos y vecinos a salir del pozo con una planilla y orden. Y desde esa vereda, la de la cocina, te digo que esto no es una noticia más: es una señal de alerta para todos los que estamos laburando.

Qué significa esta brecha para tu bolsillo (sin vueltas)

Vamos a lo concreto. Según las estadísticas del BCRA que relevó Los Andes, la mora en créditos a familias se multiplicó por cinco en menos de dos años. Eso quiere decir que hay mucha más gente que no puede pagar sus deudas. Y acá viene la parte que me calienta: cuando sube la morosidad, los bancos no dicen “uh, la gente está complicada, ayudemos”. No. Suben las tasas para los que siguen pagando. El que se portó bien, termina pagando el pato de los que no pudieron.

Y por el otro lado, la tasa de los plazos fijos está por el piso. Entonces, el ahorrista que hace el esfuerzo de guardar plata, cada vez recibe menos a cambio. Es una pinza perfecta: te cobran más caro si necesitás plata y te pagan menos si la tenés.

Perón decía que la economía la controla el Estado o la controlan los consorcios, y que solo hay una clase de hombres: los que trabajan. Esta vez, el que labura y produce está en el medio de esa pinza. Y no es casualidad: cuando el crédito se encarece, el consumo se cae, la industria no vende y el primero que la sufre es el laburante.

Mi vieja, los sobres y la lección que no aprendemos

Esto me hace acordar a mi vieja, la Tota. Ella manejaba una casa de cinco con un sueldo y nunca debió un peso. Tenía los sobres de papel madera: uno para la luz, uno para el gas, uno para la comida y uno para el guardado. Cuando un sobre estaba vacío, se acabó. No se tocaba el de al lado.

La lógica de la Tota era simple: la plata que ahorraba no era para gastarla en cualquier cosa, era para cuando se rompiera la heladera. Y si la heladera no se rompía, esa plata no se tocaba. Hoy, con las tasas así, el que ahorra en un plazo fijo está perdiendo poder de compra. Pero ojo, no te digo que no ahorres. Te digo que el ahorro no es el problema. El problema es que el sistema te castiga por hacer lo correcto.

La solución no es dejar de ahorrar. La solución es entender que el plazo fijo, hoy, no es una herramienta para crecer: es una caja de seguridad que te mantiene la plata quieta mientras ves cómo se achica. Y para el que necesita crédito, la solución es una sola: no lo tomes si no podés explicar exactamente cómo lo vas a pagar.

El método: qué hago yo con esta información

Mirá, yo no te voy a decir que compres dólares ni que te metas en una timba financiera. Eso no es lo mío. Lo mío es el orden, y con esta noticia el orden se vuelve más importante que nunca. Acá va mi método:

  1. Primero, revisá tus deudas. Si tenés un préstamo personal o deudas de tarjeta, anotá la tasa que estás pagando. Si es alta, tu prioridad es terminarla. No importa si es lindo o feo, importa que la deuda mala, la que no podés explicar, se termina primero.
  2. Segundo, no toques tu fondo de emergencia. Con las tasas así, el fondo de emergencia es tu mejor amigo. Tres a seis meses de gastos, en algo que puedas tocar rápido. No lo muevas, no lo inviertas en nada raro. Que esté ahí, quieto, para cuando se rompa la heladera.
  3. Tercero, si tenés plata ahorrada y no la necesitás en el corto plazo, fijate qué está pasando con las tasas reales. La tasa de hoy la ves en el BCRA, pero no te cases con un número. Compará, mirá, y si no te convence, dejá la plata en una cuenta remunerada o en un fondo de liquidez inmediata. Lo importante es que no pierdas el hábito de guardar.
  4. Cuarto, y este es el más importante: no te endeudes para impresionar a nadie. Comprar para impresionar a gente que ni te registra es la peor inversión que existe. Y con las tasas en este nivel, es un suicidio financiero.

La deuda mala es la que no podés explicar. Si no podés decirme en una hoja de qué vas a vivir el mes que viene con esa cuota, no la tomes. Así de simple.

Qué significa esto para el que ahorra y el que debe

La noticia de hoy no es para asustarse, es para ordenarse. Si estás del lado del que ahorra, seguí haciéndolo, pero con los ojos abiertos. Si estás del lado del que debe, ponete las pilas y hacé un plan para salir. No hay atajos. Yo tardé dos años en salir de mis deudas, centavo a centavo, con un cuaderno Gloria y mucha paciencia. Se puede, pero hay que arrancar.

Y acá es donde entra la parte que a algunos les molesta: esto no se arregla solo con planificación familiar. Se arregla con un modelo económico que entienda que el trabajador es el mercado. Si el obrero no tiene poder de compra, no hay mercado interno y el país no arranca. La competitividad sale de la inversión, no de hambrear al que produce. Pero eso ya es política, y yo de política opino, pero no te la vendo como dato. El dato es el del BCRA: la mora subió, la brecha se amplió y el que labura queda en el medio.

Mi compañera Carina, que es más teórica que yo, se enrosca con el Estado y las variables macro. Yo la escucho, aprendo, y después bajo todo a la cocina: ¿qué hago el lunes con esto? Y la respuesta es siempre la misma: orden, orden y orden. Las tasas esconden números que te afectan, y elegir un plazo fijo sin entender la letra chica es un error que se paga caro.

Tabla de impacto real: qué hacés con esto

PARA QUIÉN ES ESTO QUÉ TENÉS QUE HACER
El que tiene deudas de tarjeta o préstamos
Paga tasas altas y siente que no llega a fin de mes
Anotá todas tus deudas con su tasa. Priorizá pagar la más cara. No saques créditos nuevos para pagar viejos.
El que ahorra en plazo fijo
Guarda plata pero ve que rinde cada vez menos
Revisá la tasa de hoy en el BCRA y compará con otras opciones de liquidez. No te cases con un solo producto.
El que está al día pero le preocupa el futuro
No debe pero ve que la cosa se complica
Reforzá tu fondo de emergencia. Tres a seis meses de gastos en algo que puedas tocar rápido. No lo toques.

Preguntas que me hacen siempre

¿Conviene sacar un crédito personal ahora?

Con la brecha de tasas en máximos de 14 años, el crédito personal está carísimo. Si no es para una emergencia absoluta y con un plan de pago clarísimo, no lo tomes. Esperá, ordenate y evitá la deuda mala.

¿Y el plazo fijo, lo saco o lo dejo?

Depende de para qué lo necesitás. Si es tu fondo de emergencia, dejalo donde puedas tocarlo rápido, aunque rinda poco. Si es plata que no vas a necesitar, fijate la tasa real (descontando inflación) y compará. La tasa de hoy la ves en el BCRA.

¿Por qué sube tanto la morosidad?

Según el BCRA, la mora en créditos a familias pasó del 2,5% al 12,8% en 20 meses. Eso significa que mucha gente no puede pagar. Y cuando eso pasa, los bancos suben las tasas para cubrirse, y el que paga, termina pagando más.

¿Qué es la brecha entre tasas?

Es la diferencia entre lo que te cobran por un crédito personal y lo que te pagan por un plazo fijo. Hoy está en el nivel más alto en 14 años, según Los Andes. Eso significa que prestar plata es carísimo y ahorrarla rinde muy poco.

¿Cómo salgo de una deuda con tasas altas?

Con orden y paciencia. Anotá todo, pagá primero la deuda más cara, y no saques créditos nuevos para pagar viejos. Yo tardé dos años en salir, centavo a centavo. Se puede, pero hay que arrancar hoy.

El desafío de esta semana

Te dejo algo simple para que hagas ya, no el lunes, ya. Agarrá una hoja o abrí una planilla y anotá TODAS tus deudas: cuánto debés, a qué tasa y cuál es la cuota. Después anotá cuánto tenés ahorrado y a qué tasa te rinde. Eso es todo. No te pido que lo resuelvas hoy, te pido que lo veas claro. Porque la plata se cuida sola si la mirás todos los días, como decía mi vieja. Y si no la mirás, te come.

Esto es educación financiera para ordenarte, no asesoramiento personalizado. Tus números y tu realidad los ves vos. Si tenés una situación compleja, consultá con un profesional matriculado.


Gustavo Pereda

Gustavo Pereda
Ahorro y presupuesto. Salió de deudas con método y planilla. Educación financiera, no asesoramiento.
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Escrito por Gustavo Pereda

Gustavo Pereda tiene 48 años y vive en Villa Crespo. No es economista ni contador: su escuela fueron tres tarjetas en rojo de las que salió a fuerza de planilla y método, peso por peso, en dos años. Hace veinte años ordena la economía de su casa —y la de medio barrio— con la idea que le enseñó su vieja, la Tota, con sobres de papel madera: "la plata se cuida sola si la mirás todos los días". Escribe sobre ahorro, presupuesto y salir de deudas sin vender humo: no promete riquezas, promete orden. Mira la economía desde el laburo y la producción, con los datos siempre por delante de la opinión. (Hace educación financiera, no asesoramiento personalizado; no es asesor matriculado. Columnista de FinanzasLatam, con asistencia de IA.)

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